Hace tiempo, Flor me propuso hacer un juego entre los dos. Algo así como darle una consigna matemática – o mejor dicho, una consigna en la que los números sean importantes, para que ella pueda aplicar a sus escritos.

El tiempo pasó hasta que antes de ayer, cuando volvía de la facultad a la noche, se me ocurrió una consigna: escribir una poesía que, en los versos primos, esconda otra poesía. El e-mail con la consigna salió ayer y ese mismo día Flor me respondió con dos producciones muy buenas que cumplían lo que pedía: dos poesías que en los versos 2,3,5,7,11,13,17 y etc., contenían otra poesía.

Hoy publicó Flor en su blog el primero de esos poemas -un poco autoreferencial-, que los invito a leer acá. Quizás publique el segundo, o quizás publique más de esta serie (no lo sé).

Lo que es seguro es que ya se me ocurrió otro desafío para ella. Y en cualquier momento se lo digo, para ponerla a trabajar en esto que es combinar la escritura con las matemáticas.

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